miércoles, 8 de septiembre de 2010

Destinos ligados

Ella nunca podría desprenderse de él. Porque eran uno sin serlo, desde aquella noche en la que su nombre le fue susurrado en tonalidades verdes, entre la bruma que cubría el bosque.

No lo necesitaba, pero le gustaba saber que estaba ahí, en una eterna espera, suspendido en el discurrir del tiempo. Al igual que ella. Ambas. Reflejo distorsionado sobre una superficie inestable, variable. Cambiante como su ser.

¿Por qué decir adiós a la perfección? A los ojos que te muestran el mundo, a las manos que toman las tuyas, a las palabras que saben cuándo morir.

Ella sabe que sólo el producto de su alma puede entender los entresijos de un destino caprichoso. Únicamente su sombra es capaz de no perder de vista sus pasos. Es, además, el último vestigio de su memoria.
Porque aunque fuera el frío hace estremecer su cuerpo, él siempre será el refugio que le devolverá el calor. Nunca se acomodará al paso de los días, a la rutina, a la leve capa de polvo que desluce el brillo de aquello que ha dejado de ser novedad. No menguará en su empeño por volar hasta lo más alto, por ser guía de su camino, por mostrarle el color de los sueños.

Es por todo esto que jamás permitirá que lo alejen de ella, que lo aparten del futuro que decidieron dibujar juntos. Porque la realidad es más hermosa cuando alguien sabe comprenderte. Aunque tú lo crearas...

4 comentarios:

Alberto Zeal dijo...

MOÑAAAAAA XD

Ahora en serio, es un texto muy bonito ^_^

Irene C. Mateo dijo...

Has empezado fuerte, me gusta la primera frase pero en general el texto tiene imágenes muy bonitas. Poesía en prosa.

Yo también busco un refugio como el que describes. ¿Y quién no? : )

MaNoPlaS dijo...

El frío hace estremecer su cuerpo... pues que se ponga un rebeca!!!

M dijo...

Decía (antes de que esto de los comentarios pasase de mí ¬¬) que me alegra que os guste, no lo esperaba de uno de estos textos que escribo cuando se me cruzan los cables XD